El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó un nuevo plan al Ejecutivo nacional con el objetivo de reactivar una de las obras más emblemáticas e inconclusas del país: el soterramiento del tren Sarmiento.
La gestión encabezada por Jorge Macri propuso una alternativa más acotada que el proyecto original para completar el tramo pendiente entre Villa Luro y Caballito. La iniciativa busca aprovechar la millonaria infraestructura ya construida, destrabar la obra paralizada desde 2018 y, fundamentalmente, eliminar unas 20 barreras ferroviarias.
Un proyecto más económico y un corredor verde en superficie
El plan porteño busca reactivar los más de 7 kilómetros de túnel ya excavados entre Haedo y Villa Luro. Para completar el tramo hasta Caballito, se propone utilizar la tuneladora “Argentina”, la gigantesca máquina de 125 metros de largo que permanece bajo tierra.
La gran diferencia respecto del soterramiento original, anunciado en 2008, radica en la reducción de costos:
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Menos estaciones subterráneas: La Ciudad propone simplificar el diseño construyendo una única parada intermedia en el barrio de Flores, o incluso operar un servicio expreso directo desde Ciudadela hasta Caballito sin detenciones.
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Corredor Verde del Oeste: La idea es transformar la superficie liberada (donde actualmente pasan las vías del tren Sarmiento) en un gran parque lineal.
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Movilidad sustentable: El corredor verde estaría acompañado por un sistema de movilidad eléctrica (un trambús o Metrobús 100% eléctrico) con carril exclusivo.
Desde la Ciudad aseguran que esta alternativa es urbanísticamente más conveniente y menos invasiva que la propuesta de construir un viaducto elevado (como sugirió recientemente Horacio Rodríguez Larreta).
Inversión y financiamiento
Según las estimaciones oficiales, completar este trazado demandaría una inversión de entre US$ 500 y US$ 600 millones, una cifra sensiblemente inferior a la del megaproyecto original.
La intención de la Jefatura de Gobierno es negociar este financiamiento con la Nación en el marco de la deuda por coparticipación que el Estado nacional mantiene con la Ciudad. Sin embargo, para que el plan avance, la Nación primero debe transferir la traza ferroviaria a la jurisdicción porteña.
Una obra cruzada por la política y la parálisis
La historia del soterramiento del tren Sarmiento lleva 18 años de idas y vueltas. Fue anunciado como un túnel de 32,6 kilómetros entre Caballito y Moreno para eliminar todos los pasos a nivel. A pesar de una inversión inicial que rondó los US$ 420 millones, la obra solo avanzó poco más de 7 kilómetros.
Atravesada por cambios de gobierno, escándalos de corrupción (como el caso Lava Jato de la empresa Odebrecht) y recortes de presupuesto, la perforación se detuvo definitivamente en diciembre de 2018.
Aunque el gobierno de Javier Milei acordó la rescisión definitiva del contrato con las empresas constructoras en 2025, el túnel no fue abandonado por completo. Actualmente, se siguen realizando tareas de mantenimiento esenciales, como el bombeo de las napas subterráneas, para evitar que la costosa infraestructura ya construida termine inundada o destruida.
Mientras el destino de la obra permanece en un “limbo continuo”, la nueva propuesta del Gobierno de la Ciudad abre una ventana para intentar darle un cierre definitivo a la histórica división urbana que genera el paso del Sarmiento.