Buenos Aires, 16/05/2024, edición Nº 5003
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Crece la zona roja de Flores y los vecinos viven amenazados

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Oferta de sexo en medio de casas y colegios La actividad aumenta en calles cerca de albergues transitorios, con mujeres y travestis incluso de día. Muchos vecinos se quejan por inseguridad, peleas y suciedad en sus veredas. Y piden más controles.

En el barrio de Los Hombres Sensibles las parejas no ingresan a los albergues transitorios. En la puerta de ellos, mujeres de labios pintados esperan, paradas, colectivos que nunca vendrán . Llevan cartera, fuman, mandan mensajes de texto. Miran a los ojos a los transeúntes que les pasan por delante. Les hacen señas, les dicen cosas; algunos se creerán lindos, otros sacarán el billete y entrarán. En el barrio de Los Hombres Sensibles, las habitaciones de los hoteles son compartidas por prostitutas y clientes. Basta con pasar por la puerta de ellos para convencerse que nunca vendría en una primera cita. Por eso los vecinos les dicen prostíbulos en lugar de hoteles. A las pensiones y hoteles familiares y algunas casas tomadas, también. El fenómeno crece y aquí cualquier espacio de cuatro paredes puede servir para atender clientes .

Flores, el barrio magistralmente narrado en las Crónicas del Angel Gris , de Alejandro Dolina, cambió parte de su fisonomía y su tradición tras la llegada de las trabajadoras del sexo, que hace años forman parte del paisaje: no hay vecino que no recuerde una escena de sexo en vivo , incluso de día. Están por todo el barrio. No sólo en las esquinas. Andan, también, a metros de colegios primarios y secundarios, del hospital Alvarez y de iglesias, como si nada. Hay prostitutas dominicanas, argentinas, paraguayas y travestis, divididos en tres turnos. Los travestis casi que llegan sólo de noche.

“Al ser zona roja, baja el valor de las propiedades. Casas muy lindas son vendidas baratas, y de un día para el otro le cambian el frente y chau: te ponen un taller clandestino o un depósito y el barrio pierde su esencia. Hay vecinos mayores que se cansaron y se van y en sus casas construyen departamentos”, cuenta Justina, una de las tantas vecinas que trabaja por la erradicación de la actividad.

Cuando los vecinos dicen que el barrio cambió se refieren a que los clientes frenan sus autos y las llaman: les preguntan “cuánto cobran” a las señoras o chicas menores que salen a hacer las compras, confundiéndolas con las prostitutas. O que algunos travestis piropean a los adolescentes de la cuadra en la que paran, incitándolos a iniciarse sexualmente con ellos.

Marta compró su casa en 1995. Desde ese día participó de quince juicios, denunció, la denunciaron, insultó, la insultaron; llega con una caja repleta de papeles; recorrió fiscalías, habló con políticos, policías, pero no tiene respuestas. Nombra grupos de hermanas y referentes de la zona: “Las Ramírez”, “Las Bazan”, “La Infrán”. Marta sabe todo de ellas; ellas saben todo de Marta. Marta sabe que muchas provienen de Moreno, que las proxenetas son prostitutas mayores que alquilan en el barrio, que algunos de sus maridos están en prisión, que otros las traen en auto y les dan un beso antes de bajar a trabajar la calle. Lo que no sabe es cuántas son . Pero a lo largo de la charla citará entre diez y quince esquinas en las que se pueden encontrar chicas. “Los travestis te dicen que están acá porque en Palermo las discriminan sus colegas por feas”, agrega. “Es complicado dormir de noche. Hay ruidos de peleas, de clientes que dan vueltas en autos, de tipos que las vienen a joder. Y al otro día encontrás tu vereda llena de preservativos”. Marta ha insultado y echado a clientes cuando estaban concretando, amenazándolos con verificar el número de patente. Algunos vecinos varones, en cambio, directamente les patean la puerta del auto .

Hay vecinos a favor y en contra. Vecinos que saben que compraron barato y se la tienen que bancar. Y hay vecinos enojados con otros vecinos. Es que cuando un grupo denuncia y logra echar a las prostitutas y travestis de su cuadra, automáticamente, se trasladan a otra esquina . Entonces, los que deben recibirlas, maldicen a los que las echaron antes. Pero no siempre se cambian por quejas. Cuando una obra llega al barrio, ellas se acercan buscando a los obreros.

En los últimos años cerraron cuatro albergues transitorios. Y no es que las prostitutas se fueron. Se fueron, sí, pero a otros puntos del barrio. Ahora, hay menos lugares. Pero más variedad.

“Por lo general, quienes no están molestas con la problemática son personas mayores. Suele ser gente sola y encuentra en ellas alguien a quién saludar o hacerle un comentario al pasar. Les hacen creer que su presencia evita robos. Saben nuestros horarios, cuándo nos vamos de viaje, cuándo nuestra casa queda sola. Yo no digo que ellas entren, pero sí pueden comentar”, confía Marta. Hay un caso de un vecino que les brindó en su casa un espacio a travestis . De favor. De solidario. Para no sentirse sólo. En otra época a las vecinas les llamó la atención la cantidad de travestis que paraban en un garaje. La razón era que el sereno nocturno las dejaba ingresar en los autos de los clientes a los que les practicaban sexo oral. Todo ese tipo de favores, en el barrio de Los Hombres Sensibles, se pagan con otros favores.

“Yo siempre le digo a ella que se calme un poco”, dice Justina en su casa, hablando sobre Marta. “Tenemos familia, hijos y podemos recibir agresiones volviendo a casa de noche solas”. Como ellas, hay vecinas en cada esquina de Flores. Denunciaron albergues transitorios, llamaron a Verificación de hoteles del Gobierno de la Ciudad, participaron de asambleas barriales. La caja de papeles da fe de todo lo que sostienen. “El día que cerró un hotel lindero a la plaza de los periodistas, que tenía una iglesia, la dueña me dijo que le habíamos torcido el brazo. Creo que gracias al trabajo de vecinos hemos mejorado el barrio. Antes se mostraban desnudas, ahora están vestidas siempre, y son menos, por más que continúen en la puerta de colegios. Pero no te podés descuidar. Cualquier noche pueden volver a parar en la puerta de tu casa”.

Fuente: Clarin.com ( Flores de Papel fue consultado por este medio para elaborar este artículo y colaborar con testimonios de vecinos)

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