Buenos Aires, 02/03/2024, edición Nº 4928
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Deje el cigarrillo, por favor

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LasKermesessoloeranbuenasen
mi escuelaprimaria,por logeneral
con injerencia directa de la
Basílica de Flores cruzando la plaza.
Había de todo… dardos, tiro con aire
comprimido, clavarunclavodeun
martillazo, voltear latas…. etc….. el
premio mas tentador para la adolescencia
en general eran los primorosos
paquetes de cigarrillos en las estanterías,
fruto final de un tiro certero
o un martillazo bien aplicado…..
Junto con Casanova un amigo de la
barra, jugamos nuestras moneditas
para proveernos de un atado de
Gloster de crujiente tabaco rubio
con filtro…. en aquella época nadie
estaba al tanto de lo que el tabacohacia
en nuestros pulmones, solo eran
rumores… y por supuesto las compañías
tabacaleras no tenían ningún
interés en que se conocieran…. así
que fumábamos sin pesar, sin culpa
y sin temor pero con absoluta negligencia…..
Prendimos nuestros cigarrillos en la
puerta de entrada al colegio, sentados
en un banco dando largas pitadas
y lanzando densas nubes de humo
hacia las alturas, conversando
quizás de chicas, de la rubia de enfrente,
la morocha Griselda o la hija
del panadero, abstraídos en nuestra
conversación no nos dimos cuenta
que mi padre estaba parado en la
puertadelcolegioobservandolakermesse.
– ¡Guarda, tu viejo! Al mismo tiempo,
un furibundo codazo de Carlos
Casanova casime hace caer del banco….
trato de recuperarme tosiendo
aparatosamente y arrojando el cigarrillo
a mis espaldas detrás del banco……
– ¡Hola papá! ¿qué andas haciendo
por aquí?.
Mi viejo le miró a Carlos que parecía
un ave intentando volar, aunque
enrealidadabanicabalahumaredade
pucho rubio que nos envolvía…
– ¡Vine a ver tu Kermesse m’ijo! ¡y a
Deje el cigarrillo, por favor
los murciélagos fumosos que andan
por aquí!
Esto lo dijo con cierta picardamientras
Carlos tenia otro acceso de tos y
seguía intentando volar….
Cuandomipadre se fuede la kermesse,
Carlos me dice:
-El humo del cigarrillo que vos tiraste
salía por atrás de tu espalda a pesar
de todo mi manoteo.
Siempreme acuerdo de ese episodio
demijuventud,respetábamosanuestros
padres hasta el punto de que fumar
frente a ellos era una falta de respeto.
Tenía temor esa noche cuando
mi padre quiso hablar conmigo, sentí
que algo del episodio de la kermesse
seria el tema de una reprimenda.
– Vení, sentate.
Me miró a los ojos mientras sacaba
supaquetede tabaconegro43 excepcionales…
sin filtro. Me acomodé
frente a la mesita ratona mientras mi
viejo golpeteaba el cigarrillo sobre el
paqueteparacomprimirunpocomás
el tabaco, lo prendió con su encendedordepedernal
ybencina y lanzóuna
voluta de humo hacia un costado……
Recuerdo a mi padre en esa ocasión
con la veneración filial y el amor de
un hombre comprensivo y benevolente
hacia su hijo, todavía era un
hombre muy joven, su pelo casi totalmentenegroestabasurcadoporalguna
que otra hebra platinada distinguiendo
su perfil, fuera de todos los
dramas cotidianos de la vida, sabía
cuando hablar y cuando debía hacer
silencio,manejabalostiemposdediálogo
con destreza y cuando efectuaba
una pausa, sumirada descubría los
secretos mas ocultos de mi alma.
Extendió la mano con el paquete de
43 excepcionales y me dijo……
– A partir de ahora quiero que fumes
delantedemí,noes queme gusta que
fumes, pero en este tramite de hacerte
hombre, estimo muchísimo peor
que intentes engañar a tu padre, a que
llenes tus pulmones con nicotina.
Siempre recuerdo esa lección de mi
padre, sobre todo por los ideales de
nobleza y rectitud que me llevarían a
ser un hombre.
Todo aquello fue un retazo de nuestras
vidas que salio a relucir una tarde
de Abril en el colegio frente a la
plaza de Flores, un intercambio de
amor que giro alrededor del tabaco y
quemarco el rumbo de la vida demi
querido padre en un sanatorio de
Buenos Aires.
Esa tos terrible de fumador durante
por lo menos 10 años fue el principio
del fin, lamuerte por el cigarrillo
le vino a buscar totalmente desprovista
de piedad o contemplaciones.
En mi caso deje de fumar a los 19
años, llevo casi 43 años sin fumar, 43
excepcionales años. No lo extraño
para nada y según lo que estima la
cienciamédicaposiblementemispulmones
volvieron a su estado normal
cuando cumplí mis 40 años.
En Sudamérica las compañías tabacaleras
producen cigarrillos con 80%
más de nicotina, cuestión que jamás
sería permitida en USA. Habría que
averiguar porque nos dan ese privilegio,
aunque yo sospecho la respuesta.
EnArgentina,MarioVirgolini director
del Programa Nacional de
Control de Tabaco delMinisterio de
Salud de la Nación reveló que cada
año mueren 40.000 personas por el
cigarrillo, lo que significan por lomenos
110 muertes diarias.
Quien fuma debe pensar que no solo
esta acortando su vida, sino tambiénlade
todasaquellaspersonasque
deben compartir el ambiente contaminado
con humo del tabaco, cosa
que sucede efectivamente en discotecas,
oficinas, bares y otros lugares
públicos o compartidos con familiares.
Dejar de ser esclavo del tabaco,
es una lucha costosa, la primera batalla
debe ser contra lamente, el cigarrillonopuededejarsepaulatinamente,
solo puede suspenderse su consumo
en forma abrupta, el sufrimiento
será atroz, durará por lo menos un
año, pero cuando usted descubra la
cantidaddeoxígenoquepuedeincorporar
en sus castigados pulmones al
termino de ese sacrificado año, se dará
cuenta del inmenso beneficio que
ha ganado para su vida y para sus seres
queridos presentes y sobre todo
futuros.

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