Buenos Aires, 20/02/2024, edición Nº 4917
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¿Qué sucederá en el 2013?

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Para los mayas, el 21 de diciembre era el fin del mundo. Como no queremos mirar hacia un futuro incierto, entonces lo imaginamos. Si Ud. quiere saber acerca del próximo año, tiene varias alternativas: puede consultar el tarot, el horóscopo chino o la Biblia.

Escribe el pastor Justo Janse

Sin arriesgar mi credibilidad, con la autoridad de la Palabra de Dios, le quiero decir tres cosas respecto del año que viene: Lo que no va a suceder, lo que es probable que pase y lo que seguramente ocurrirá.

1. Decimos “Que se cumplan todos tus deseos”. Perdón por ser aguafiestas, pero, no se van a cumplir todos sus deseos.

Cuando Jesús vino al mundo, en cumplimiento de las profecías, las expectativas equivocadas sobre su persona no le permitieron a la gente reconocerles y recibirle. Jesús dijo el Reino de los cielos se ha acercado y mi reino no es de este mundo. La universalidad de su amor no fue recibida por su propio pueblo.

Debemos distinguir lo que Dios promete para alentar nuestra esperanza y no crearnos expectativas infundadas para luego creer que Dios nos ha fallado.

«Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.» (Juan 3:16)

Jesús vino por amor a perdonar nuestros pecados. Pero ¿Quién desea arrepentirse?  Los saqueos violentos no son por desear lo que no es mío. Debemos revisar y curar nuestros deseos a la luz del plan de Dios.

«Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.» (Santiago 4:2,3)

Aquí vemos el problema: nuestros deseos no son confiables. Desear algo no significa que lo necesitemos. Desearlo intensamente no es fe. Hasta puede que nos haga daño recibir todo lo que deseamos.  “Pedis y no recibís porque pedís mal, para gastar en deleites”. Alguien con amor y criterio debe proveernos para nuestra necesidad.

Recuerdo a los 5 años cuando hice mi pedido a los reyes. Le pedí  10 autitos de colección. Pero mi mamá me dijo que no podía pedir tanto porque los otros niños también necesitaban regalos. Me trajo 5 de colección y 5 de chapa. A medida que crecemos comprendemos que no se puede vivir de chocolate y caramelos.

2. Brindamos por “Un próspero año nuevo”. Pero esto es lo más probable: Ud. va a tener que trabajar, y va a cosechar de lo que siembra.

“Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.  Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.  Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.” (2Co 9:6-8)

Este es un principio general para todos los aspectos de la vida. Salvo situaciones excepcionales de sequía o desastres naturales, se cumple. Tiene que ver directamente con nuestros recursos:

Hay una actitud de fe en la siembra y espera la cosecha. El disfrute no es instantáneo, tiene que ver con el premio a nuestro esfuerzo: Si sembramos escasamente, escasamente segaremos.

En el paraíso Dios le enseñó claramente  al hombre que no le alcanza si lo consume todo. Dios le dará semilla, tierra y capacidad. Debemos cuidar y multiplicar lo que tenemos antes de consumirlo.

«El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia. Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.» (2Co 9:10, 11).

La cosecha es un tiempo para compartir de lo que Dios nos ha dado, especialmente la vida misma, su presencia vale más que las cosas. Deberíamos revalorizar las personas que están en derredor nuestro y luego el aprecio acompañado de regalos puede ayudar a suavizar y curar los malos entendidos y volver a acercar los corazones. No se trata de recibir cosas sino de darse.

El 15 de diciembre fuimos al hogar de Niños “Rinconcito de Amor” para darles esperanza. Los niños necesitan mirar al futuro con esperanza. Dios no les ha olvidado.

Debemos reconocer que no todos parten de la misma línea. No todos tienen ni la misma cantidad de semillas, ni tierra o capacidad. El que trabaja tenga para compartir con otros, especialmente huérfanos y viudas. La belleza del amor se ve en las manos sucias del trabajo y la inmensidad de la fe en los pequeños gestos de amor. Estoy convencido que le alegramos ese día al Señor y volveremos a hacerlo.

Jesús afirmó: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. (Mateo 25:40) Y también dijo: “El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos” (Juan 13:35)

 

3. Lo que seguramente va a ocurrir: Dios no dejará de amarnos.

La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel (que significa “Dios con nosotros”) (Mateo 1:23). No Acepte Menos Que Eso.

“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” (Romanos 8:28)

La Biblia dice que nada nos separa del amor de Dios. “Voy a estar con vos pase lo que pase” su presencia es amor y su poder  en toda circunstancia el actuará a favor nuestro.  No hay condiciones que limiten su presencia.

“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,  ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (Romanos 8:37-39)

Necesitamos estabilidad en las relaciones. Como padres decirle a nuestro cónyuge o familiar: voy a intentar acompañarte todos tus días, especialmente cuando me necesites. La mejor frase que le podemos decir a nuestros amigos: “contá conmigo”.

Jesús nos promete: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. No son simplemente las cosas, es Él mismo, “Emanuel, Dios con nosotros”. Y con su presencia, recibimos su provisión. “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mateo 6:33).

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