Buenos Aires, 29/05/2024, edición Nº 5016
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Los Tours de compras de drogas en el Tren Sarmiento

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En el tren Sarmiento, son diarios los “tours de compras” a la villa. Fumando paco o marihuana, los consumidores de la zona oeste van en el furgón hasta Flores. ¿Cómo se compra droga en el Tren Sarmiento?

Como si fuera un trabajás-o-estudiás recargado, la llave para muchas conversaciones es preguntar si van para la villa. Los jóvenes que toman el ferrocarril Sarmiento desde distintos puntos de la zona oeste para ir a comprar marihuana, cocaína o paco a la 1–11–14 la nombran como “la villa” a secas, como si no hubiera otra.

Los días de semana, el Sarmiento hace hasta trescientos viajes entre la cabecera ubicada en Moreno y el otro extremo, en Once. El furgón suele tener las mismas dimensiones que el resto de los coches. Aún así, es un vagón que se rige por unas reglas aparte: la mayoría de los pasajeros son varones, hay bicicletas enroscadas de los pasamanos y se puede fumar sin encontrarse con reproches.

Entre los miles de pasajeros que viajan en ese vagón cada día, están los pequeños grupos de jóvenes que van a comprar droga a la villa del Bajo Flores. Muchos ya han sido compañeros de caravana otras veces. Cada uno que sube en una estación intermedia saluda a los que ya venían viajando. Se preguntan si “van a la villa”, hay choques de palma, saludos más fríos y otros directamente tensos.

Igual, todos bajan juntos en la estación Flores y de ahí toman un colectivo hasta la 1–11–14.

En el trayecto en tren, los porros pasan de mano en mano dentro del furgón y se le convida hasta al desconocido que pide una seca .

Con el paco pasa casi lo mismo , pero la dinámica es más tosca. Uno enciende la pipa, da un par de pitadas magras y la pasa. El siguiente la raspa, vuelve a meterle fuego en la punta y saca otras dos caladas. La pipa es por lo general una pieza de metal diminuta, negra por el tizne, no más grande que un bulón.

Hay poca interacción con los otros pasajeros, acaso manguean monedas o un cigarrillo. Un iniciado explica: “No lo fuman, usan la ceniza para la mezcla”.

Los viernes o sábados a la noche, el viaje en tren a la villa forma parte de una caravana más larga. En el trayecto, varios comentan planes para la noche: la mayoría lleva el pelo todavía mojado y su mejor ropa.

Cuando el tren afloja la marcha y asoma el andén de la estación de Flores, los chicos encaran hacia las puertas. Antes de bajar, uno grita “vaaa-mooos”, casi como un mantra .

Fuente: Clarín

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